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Maltrato

Usaremos el femenino para la persona maltratada y el masculino para el maltratador
porque es la mujer la que estadísticamente se encuentra mucho más frecuentemente en la posición de maltratada.
No obstante, también hay hombres maltratados.

Siempre te está vigilando

Siempre te está vigilando

Este tipo de maltratador no sólo coloniza tus  ideas, lo que piensas, lo que crees, sino también la afectividad que se desarrolla en ti, el tipo de afecto que terminas sintiendo -ansiedad, miedo, culpa, vergüenza, inferioridad, desregulación emocional. Terminas sintiendo como propio lo que el colonizador te va inoculando.

Los medios que el colonizador/a usa para apoderarse de tu mente son: asustarte, avergonzarte, hacerte sentir inferior y culpable, amenazar sutil o abiertamente con la pérdida de la relación, castigarte mediante el abandono emocional, desentenderse de ti que quedas esperando, anhelante, que el colonizador/a vuelva a conectarse mental y emocionalmente. Te hace sentir que no eres atractiva; a veces lo hace como si fuera un chiste, pero sus comentarios van penetrando en ti y terminas creyéndolos como si fueran verdaderos.

Nunca te sientes segura en la relación, estás continuamente mirando la cara del colonizador  para detectar qué tendrías que hacer para que esté contento. Por ello no te animas a hablar, a decir lo que sientes. Si lo haces, el colonizador se las arregla para hacerte sentir inadecuada; invierte la situación: te define como que eres una malhumorada, una neurótica, una insatisfecha, que no aprecias lo que te quiere y lo que te da. A veces te das cuenta del maltrato y estallas, y luego te asustas, te inculpas, te acercas para ver si el colonizador está disgustado, buscas su perdón.

De tanto en tanto, el colonizador te alaba, te hace sentir bien, lo que refuerza tu dependencia . Esos momentos de felicidad, además de ser transitorios, te moldean para hacer lo que el otro desea. Estás continuamente a la búsqueda de esos momentos, sacrificando lo que deseas, tu identidad. En esos momentos, el colonizador es amable, cariñoso, te recompensa con atenciones, con sexo. Tu estado de ánimo oscilará entre momentos de alegría -cuando recibes recompensa- y momentos de angustia, de confusión, de depresión.

La secuencia es así: le reclamas algo airadamente, el colonizador te dice "otra vez, siempre protestando, estoy harto”. Eso hace que te desplomes emocionalmente, con lo cual el colonizador te declara que eres inestable, que estás enferma, que no sabes controlarte.

El colonizador no sólo se enoja, sino que generalmente  incrementa de manera manipulativa su enojo, para utilizarlo como arma de chantaje.

La inversión de la responsabilidad es una de las principales tácticas del colonizador. Si le sorprendes en algo que hizo inadecuadamente -incluso si se trata de una infidelidad- vuelve la acusación sobre ti diciendo que eres una celosa patológica, que te quites esas ideas de la cabeza. Incluso cuando le puedes probar de manera contundente su infidelidad, te hace sentir como inadecuada, argumentado que eso pasa prácticamente en todas las parejas. Con lo cual, nuevamente, eres tú la que está en falta.

Otro tipo de maltrato es la tergiversación de la memoria y creación de confusión. Incluso con episodios que tuvieron lugar hace pocos  minutos, cuando el colonizador es confrontado con algo que dijo, sostiene que nunca dijo eso, que le malentendiste, que quiso decir otra cosa, que estás haciendo un problema por nada, etc. Su argumentación es tan convincente que crea la duda en ti, piensas que quizá entendiste mal, que le das  un sentido que el colonizador no tenía, entrando en confusión sobre tu propio recuerdo.

Si bien la colonización puede comenzar y desarrollarse en tu relación de pareja, en lo que el colonizador te hace día a día, puede haber una predisposición desde tu infancia por el vínculo con padres colonizadores, maltratadores psicológicos que te hicieron sentir culpable, o asustada  si no te sometías a sus deseos, a lo que ellos quisieron hacerte creer que eras:  mala, tonta, desagradecida /o, inadecuada en distintos aspectos, inferior a ellos o  a tus hermanos /as.

Te ayudaremos no sólo a enfrentar al colonizador sino, también, a superar tus puntos de vulnerabilidad. En la barra de menú de esta Web, haz clic en “Liberación

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